Bad Bunny es el centro de las conversaciones del momento. El cantante puertorriqueño ganó tres premios Grammy en la ceremonia del 1 de febrero, y deslumbró en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl. Pero, eso no es todo: el artista se presentará en el estadio de River Plate este fin de semana del 13, 14 y 15 de febrero.
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Además de su profesión, el cantante posee propiedades de lujo que fue adquiriendo en los últimos años. Sus hogares, ubicados en Estados Unidos y Puerto Rico, no pierden su esencia.


En Norte América el cantante posee una mansión en una de las zonas más demandadas por las celebridades: Hollyood Hills, Los Ángeles.
Sobre un terreno de 2400 m² se alza una mansión de estilo moderno, y una vivienda de invitados, que suman 680m². La propiedad cuenta con siete habitaciones, cinco en la casa principal y dos en la de invitados, además de salas de estar, cocina profesional, áreas sociales, suites y un despacho, todo recientemente renovado.
El jardín no se queda atrás: vistas de toda la ciudad, una zona con parrilla, una pileta infinita y un spa.




En el 2024 adquirió otra vivienda en las colinas de Los Ángeles. Su anterior dueña, la artista Ariana Grande, le vendió su hogar de 149 m² por US$8.3 millones y perdió dinero ya que el valor fue US$600.000 menos que lo que ella pagó dos años atrás. La propiedad está en el vecindario de Bird Streets y tiene una notable privacidad y no se conocen fotos de esta casa.
Se sabe que tiene tres cuartos y dos baños, es en una sola planta, con garaje doble y una pileta. Construida en 1946 y renovada en 2020, la propiedad goza de vistas privilegiadas a la ciudad, y de un entorno natural.
A pesar de contar con propiedades en Estados Unidos, Puerto Rico es su lugar en el mundo, y uno de los temas principales de sus canciones. Aunque no muestra su hogar en la isla, durante la pandemia se instaló en San Juan y los fans pudieron ver su spot a través de historias, vivos o reels que subió a su cuenta de Instagram.
Su gusto exclusivo también se traslada a los alquileres. El artista batió un récord: pagó US$140.000 al mes por un departamento en West Chelsea, Nueva York, el más caro de la ciudad. La propiedad tenía más de 400 m² habitables, además de espacio exterior: una cocina al aire libre, una terraza con plantas y vistas al Hudson.
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Además de tener propiedades habitables, el cantante ha creado su propia Casita el en el set de sus shows. Durante el concierto que dio el cantante en el medio tiempo del Super Bowl hay un elemento que llamó la atención: una réplica de una vivienda tradicional del campo puertorriqueño que funciona como escenario secundario durante sus shows de la gira Debí tirar más fotos. Allí Bad Bunny canta versiones acústicas, interactúa con el público y arma lo que él mismo define como una fiesta de marquesina.
La vivienda mide 12,8 metros por lado, tiene dos niveles y puede albergar más de 60 personas al mismo tiempo. Durante el Acto 2 del show, la Casita se convierte en el centro más emocional de los conciertos.
La primera aparición de la Casita fue en los videos que acompañaron el lanzamiento de Debí tirar más fotos a comienzos de 2025. Luego pasó a formar parte de la residencia No me quiero ir de aquí, que Bad Bunny presentó en el Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot.
El diseño exterior estuvo a cargo de la artista de producción Mayna Magruder, junto a la directora de arte Natalia Rosa, quienes transformaron una casa real ubicada en Humacao en una estructura funcional para el escenario. Cada detalle rinde homenaje a Puerto Rico: desde la estética rural hasta el clima de reunión familiar. Para lograrlo, tomaron inspiración en el Cerro Mime para el paisaje montañoso de la Cordillera Central.
Federico Laboureau y Maximilian Pizzi, una pareja de argentinos que vive en Los Ángeles, fueron los encargados de crear el interior de la Casita exclusivamente para el show de medio tiempo del Super Bowl y no se trató de decorar un set: fue reconstruir una memoria.
Mientras Federico se encontraba trabajando en proyectos para Netflix y los SAG Awards, en diciembre recibió un llamado. “Me pidieron que reserve una fecha porque venía algo grande, pero no me decían qué. Yo tiraba nombres: Lady Gaga, Rihanna. Hasta que me dijeron que era con Benito (Bad Bunny). Me emocioné: iba a ser la primera persona en diseñar la Casita por dentro”, cuenta a LA NACION desde Los Ángeles.
La estructura ya existía hacia afuera. Por dentro, era una caja vacía porque nunca se había diseñado el interior. “Tenía tres ventanas y dos puertas, pero lo que había adentro nadie lo había visto. Me pidieron reconstruir la casa de una abuelita puertorriqueña”. El encargo conectó de inmediato con su propia historia: “Tengo 42 años y fui criado por mi abuela. Por lo que hacer una casita de abuela me pareció alucinante”.


