Diversos estudios científicos han arrojado luz sobre el potencial de ciertos frutos secos para ayudar a disminuir el riesgo de padecer cáncer de colon, uno de los más comunes a nivel mundial.
El cáncer colorrectal comienza en el intestino grueso o recto, a menudo a partir de pólipos benignos, y es una de las principales causas de muerte, aunque tratable si se detecta tempranamente.
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Los síntomas comunes del cáncer de colon incluyen cambios persistentes en los hábitos intestinales (diarrea, estreñimiento), sangre en las heces, dolor o calambres abdominales que no desaparecen, sensación de evacuación incompleta, heces más delgadas, debilidad, cansancio y pérdida de peso inexplicable, aunque la enfermedad puede no presentar síntomas al principio, por lo que la detección temprana es crucial.
Síntomas clave:
Se diagnostica mediante colonoscopia y el tratamiento suele incluir cirugía, quimioterapia, terapia dirigida e inmunoterapia.
De acuerdo con Anthony Villano del Fox Chase Cancer Center , el cáncer colorrectal suele empezar como un crecimiento en forma de botón en la superficie intestinal o rectal denominado pólipo. A medida que el cáncer crece, empieza a invadir la pared del intestino o del recto. También puede invadir los ganglios linfáticos cercanos. Dado que la sangre de la pared intestinal y en gran parte del recto circula hacia el hígado, el cáncer colorrectal puede diseminarse (metastatizar) hacia el hígado después de haber alcanzado los ganglios linfáticos.
La incidencia de cáncer colorrectal comienza a aumentar de forma significativa entre los 40 y los 50 años de edad aproximadamente.
La alimentación para el cáncer de colon debe ser rica en fibra (frutas, verduras, cereales integrales) para la salud intestinal, alta en proteínas magras (pollo, pescado, huevos) para evitar la pérdida de masa muscular, e incluir grasas saludables como el aceite de oliva. Es crucial limitar carnes rojas y procesadas, azúcares, alcohol y alimentos picantes o irritantes.
Investigaciones recientes publicadas en Cancer Prevention Research por la Facultad de Medicina de la Universidad de Connecticut destacan especialmente a la nuez como un alimento cuyo consumo regular podría asociarse con un menor riesgo de desarrollar esta enfermedad.
Según los investigadores, las nueces contienen compuestos polifenólicos llamados elagitaninos, los cuales, al ser metabolizados por la flora intestinal, se transforman en moléculas con potencial antiinflamatorio llamadas urolitinas. Estos metabolitos podrían estar relacionados con una disminución de la inflamación sistémica, factor implicado en el desarrollo de cáncer colorrectal.
Además, las nueces aportan nutrientes como ácidos grasos omega-3, vitamina E y fibra, que han sido asociados previamente con beneficios para la salud intestinal y la reducción de factores de riesgo metabólicos.
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