Japón se prepara para dar luz verde a su primer stablecoin denominado en yenes este otoño, marcando un gran paso en el enfoque del país hacia los activos digitales y los pagos transfronterizos, informó Nikkei el lunes.
Se espera que la Agencia de Servicios Financieros apruebe la emisión del stablecoin tan pronto como en octubre, con el token destinado a usos que van desde remesas internacionales hasta liquidaciones corporativas.
La empresa fintech con sede en Tokio, JPYC, encabezará el lanzamiento. La firma planea registrarse como negocio de transferencia de dinero dentro del mes, allanando el camino para que las ventas comiencen poco después. El stablecoin, también llamado JPYC, mantendrá su precio fijo al yen a través de reservas de activos altamente líquidos, incluidos depósitos y bonos gubernamentales.
Individuos, empresas e inversores institucionales podrán comprar JPYC una vez que se complete el registro. Los compradores realizarán pagos que luego se convertirán en tokens digitales, que se transferirán a billeteras electrónicas.
Los usos potenciales incluyen enviar dinero a estudiantes en el extranjero, facilitar pagos corporativos transfronterizos y permitir la participación en finanzas descentralizadas.
El objetivo de la empresa es ambicioso. Durante los próximos tres años, tiene la intención de emitir 1 billón de yenes en JPYC, equivalente a aproximadamente 6.800 millones de dólares al tipo de cambio actual de 147,37 yenes por dólar.
Ya ha surgido interés de fondos de cobertura activos en criptomonedas y family offices que gestionan los activos de inversores adinerados.
Los participantes del mercado esperan que el token respalde estrategias como las operaciones de carry trade, que explotan los diferenciales de tasas de interés entre monedas. El momento coincide con la creciente atención global sobre los stablecoins, cuya capitalización total de mercado superó recientemente los 250.000 millones de dólares, dominada por tokens respaldados por dólares.
Japón revisó su marco legal en junio de 2023 para aclarar el estatus de los stablecoins. Bajo las nuevas reglas, estos tokens se definen como "activos denominados en moneda" y solo pueden ser emitidos por bancos, compañías fiduciarias y negocios de transferencia de dinero registrados. Esa distinción los separa de otras criptomonedas y está destinada a proporcionar protecciones más fuertes para los inversores.
El lanzamiento de JPYC muestra cómo la claridad regulatoria de Japón ha posicionado al país como pionero en la supervisión de activos digitales. Los analistas dicen que esta base proporciona a las empresas un entorno más predecible para experimentar con sistemas de pagos y liquidación basados en blockchain.
Los stablecoins son ahora un puente crucial entre las finanzas tradicionales y la economía de activos digitales. Por ejemplo, tokens como USDT de Tether y USDC de Circle dominan los pares de trading en los intercambios de criptomonedas. Además, son ampliamente utilizados para remesas y finanzas descentralizadas.
Citigroup ha proyectado que el mercado de stablecoins podría expandirse hasta 3,7 billones de dólares para 2030, más de diez veces su tamaño actual. Esa perspectiva sugiere que las ofertas vinculadas al yen podrían abrirse un nicho a medida que los inversores asiáticos buscan alternativas a los tokens denominados en dólares.
La iniciativa japonesa llega mientras los gobiernos de todo el mundo intensifican su escrutinio de los stablecoins.
Los responsables políticos siguen preocupados por los riesgos potenciales para la estabilidad financiera, pero el enfoque estructurado adoptado en Tokio puede aliviar esas preocupaciones mientras abre puertas a la innovación.
Si JPYC gana tracción, podría sentar un precedente para otros stablecoins no vinculados al dólar. A su vez, esto podría fomentar una adopción más amplia en toda Asia. Para Japón, el lanzamiento marca un hito doméstico. Al mismo tiempo, ofrece al país la oportunidad de fortalecer su influencia en el panorama de monedas digitales en rápida evolución.

