Tras el anuncio de la firma del acuerdo comercial con Estados Unidos, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el canciller, Pablo Quirno, brindaron una conferencia de prensa este viernes al mediodía en Casa Rosada para otorgar detalles del texto firmado por ambos países, que busca profundizar la cooperación bilateral en materia de comercio e inversión. Adorni sostuvo que, “si los tiempos acompañan”, el proyecto será enviado en sesiones extraordinarias para ser ratificado por el Congreso.
En el comienzo de la conferencia, Adorni calificó como un “hito histórico” el acuerdo con Washington y criticó al kirchnerismo por la política comercial de los últimos años. “Esto es un hito histórico para nuestro país, consolida nuestro liderazgo regional y es fruto de nuestro trabajo diplomático. El acuerdo comprende compromisos de inversión, acceso preferencial al mercado norteamericano para industrias nacionales y consolida la relación bilateral estratégica”, introdujo el también vocero presidencial.
Y agregó: “También incluye la eliminación de aranceles recíprocos para 1600 productos. Esto implica un enorme mercado para nuestras empresas y más y mejores productos. Es un acuerdo para las 24 provincias y los 47 millones de ciudadanos. Consolida nuestra posición de liderazgo regional”.
Fue en ese contexto que criticó al kirchnerismo. “En el pasado, el gobierno [kirchnerista] rechazó el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y vimos qué consecuencias tuvo para nuestro país: 20 años de estancamiento económico, ausencia de inversiones y aumento de la pobreza. Confiamos en que esto nos lleve a mayor crecimiento, bienestar y relevancia en el plano global. Cerrados somos débiles, integrados somos grandes”, insistió Adorni.
Más tarde, el canciller Quirno tomó la palabra. “Empezó con una decisión política del Presidente Javier Milei, quien quería un acuerdo con Estados Unidos. Esto es resultado de esa convicción. Nuestro país no esperó y se generaron las condiciones. Llegamos con propuestas y una hoja de ruta. No es un hecho aislado, es el resultado de una relación consistente”, indicó.
Más tarde, remarcó las intenciones de la Cancillería de llegar a un acuerdo de libre comercio con la potencia norteamericana: “Muchos de los capitulos incluidos en el acuerdo tienen cláusulas espejo. Esto no debe verse como un River-Boca, no es un partido de fútbol. Es el comienzo de una relacion dinámica que nos va a llevar a un tratado de libre comercio con Estados Unidos. Esto es un paso en esa dirección. No vamos a parar en este acuerdo. Vamos a seguir generándolos con Estados Unidos y otros países del mundo”.
Al ser consultado sobre cómo será la relación con el Mercosur, Quirno sostuvo que el Gobierno busca que el bloque sudamericano sea más “flexible” y negó una salida de la alianza.
Luego, el jefe de Gabinete habló de la posibilidad de que el proyecto se trate en las sesiones extraordinarias de febrero. “Estamos terminando de analizarlo porque estamos en el proceso de traducción. Si los tiempos acompañan, será enviado en extraordinarias y sino será de los primeros proyectos que enviemos en el periodo ordinario”, señaló.
Milei tendrá dos viajes a Estados Unidos en los meses próximos. El primero será el 10 de febrero, aunque Adorni no brindó detalles. Luego, viajará el 8 de marzo a la Argentina Week, un evento que se desarrollará entre el 9 y el 12 de marzo en Manhattan para posicionar al país como un destino atractivo para las inversiones internacionales. Allí consideran la posibilidad de que haga escala en algún país latinoamericano, pero el jefe de Gabinete no especificó cuál.
Uno de los pilares fundamentales del acuerdo es la apertura recíproca de mercados para productos clave. La Argentina otorgará acceso preferencial a los mercados estadounidenses para exportaciones de bienes que incluyen medicamentos, productos químicos, maquinaria, productos de tecnología de la información, dispositivos médicos, vehículos automotores y una variada gama de productos agrícolas.
A cambio, Estados Unidos eliminará aranceles recíprocos sobre ciertos recursos naturales no disponibles y artículos no patentados para uso farmacéutico. Ambos países también se comprometieron a mejorar las condiciones de acceso bilateral para la carne vacuna. En conferencia de prensa, Quirno sostuvo que la carne argentino recibió “una decisión extraodinaria de Trump y su gobierno”, donde “quintuplicaron la carne argentina, que representa 800 millones de dólares de aumento de intercambio comercial, que es muy importante”.
Al ser consultado sobre los aranceles sobre el acero y aluminio, Quirno sostuvo que “el compromiso para lograr la rebaja está firme”, pero que no será pronto. “Me presentaron una carta de compromiso [del gobierno norteamericano] en función de la reunión bilateral. Ahí tenemos que tener un poco más de paciencia”, expresó.
La Argentina se compromete a elevar sus estándares en el fortalecimiento de protección de propiedad intelectual, reforzando la aplicación de la ley contra la falsificación y la piratería, incluso en el entorno digital, armonizándola su régimen en esta materia con las normas internacionales.
Para ello, el Gobierno deberá enviar al Congreso la ratificación del Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT) antes del 30 de abril de 2026. De cara al 2027, se prevé la adhesión al Sistema de Madrid para el Registro Internacional de Marcas, al Tratado sobre el Derecho de Patentes (PLT) y al convenio de la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales.
Además, se derogarán resoluciones conjuntas previas que limitaban los requisitos para obtener patentes y se implementará un régimen de protección de datos similar al Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Asimismo, se prevé la creación de estrategias nacionales y estadísticas trimestrales para combatir el tráfico de bienes falsificados.
En este punto, el primer borrador resalta que la Argentina abrió su mercado al ganado bovino vivo estadounidense, se comprometió a permitir el acceso de aves de corral estadounidenses en un año y acordó no restringir el acceso a productos que utilizan ciertas denominaciones para quesos y carnes. A su vez, simplificará los procesos de registro para carne de res, productos cárnicos, vísceras y productos porcinos de EE.UU., y no exigirá el registro de instalaciones para importaciones de lácteos estadounidenses. Ambos países colaborarán para abordar barreras no arancelarias que afectan el comercio de alimentos.
En el ámbito laboral, la Argentina se alineará con los instrumentos de la Organización Internacional del Trabajo. Es por eso que se adoptará una prohibición estricta a la importación de bienes producidos con trabajo forzoso y considerará las determinaciones de las autoridades estadounidenses sobre aquellas entidades sancionadas bajo su legislación arancelaria.
En esa línea, se diseñará un plan de seis meses para erradicar el trabajo infantil en sectores específicos como la producción de ladrillos, algodón, ajo, uvas, aceitunas, tabaco y yerba mate, además del trabajo forzoso en la industria textil. Asimismo, se garantizará por ley el pago de salarios caídos y la reinstalación en casos de despidos injustificados por discriminación antisindical.
El acuerdo firmado con los Estados Unidos exige el cumplimiento efectivo de las leyes ambientales y el fortalecimiento de las estructuras de gobernanza. Entre los compromisos que adoptó el país, se establecen medidas severas contra la tala ilegal y el tráfico ilícito de fauna y flora silvestre, tratándolo como un “delito transnacional grave”.
En ese marco, la Argentina aceptará el Acuerdo sobre Subvenciones a la Pesca de la Organización Mundial del Comercio y reformará sus subsidios para evitar la sobrecapacidad y la pesca excesiva. Además, se ratificará el Acuerdo sobre Medidas del Estado Rector del Puerto (PSMA) para combatir la pesca ilegal. También, se fomentará la recuperación de minerales críticos, como el reciclaje de baterías de iones de litio y chatarra electrónica.
Quirno aseguró en la conferencia que los minerales críticos tienen un “valor estratégico importante” y también aclaró que el acuerdo no interviene en la relación de la Argentina con China. “Lo que intentamos ver es cómo tener una seguridad de oferta y asegurarnos las cadenas de valor para que no se produzcan distorsiones en el mercado de minerales críticos. Eso no implica que China no pueda participar en inversiones argentinas, de hecho participa. Este acuerdo con Estados Unidos le da previbisilidad mayor a que las empresas americanas, que ya son primer inversor en Argentina, puedan acrecentar sus inversiones", detalló.
Estados Unidos y la Argentina se alinearán en materia de seguridad económica para combatir políticas y prácticas no mercantiles de otros países y a armonizar sus enfoques en control de exportaciones, seguridad de inversiones y evasión arancelaria.
Ambos países coordinarán acciones para proteger su seguridad nacional frente a prácticas no mercantiles de terceros estados. Entre los puntos, se comprende armonizar las listas de tecnologías sensibles y se compartirá información para evitar que empresas locales eludan las sanciones impuestas por Estados Unidos.
Igualmente, la Argentina se compromete a utilizar proveedores de tecnología de comunicación que no comprometan la seguridad ni la propiedad intelectual, y se abstendrá de comprar reactores nucleares, barras de combustible o uranio enriquecido a países no alineados. Además, se explorará un mecanismo de revisión de inversiones extranjeras por riesgos de seguridad nacional.
La Argentina y Estados Unidos cooperarán para facilitar la inversión y el comercio de minerales críticos, además de trabajar para estabilizar el comercio mundial de soja. La Argentina firmó, a la vez, un acuerdo con Estados Unidos por los minerales críticos, el cual facilitará la inversión estadounidense en la exploración y procesamiento de litio y cobre, priorizando a EE.UU. como socio estratégico. Esos proyectos se beneficiarán a través del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI).
Por otra parte, la Argentina reconocerá las aprobaciones de la Administración de Alimentos y Medicamentos estadounidense como evidencia suficiente para autorizar la comercialización de dispositivos médicos y productos farmacéuticos, fabricados en suelo norteamericano.
Como parte del acuerdo, el país se comprometió a abordar eventuales distorsiones ocasionadas por parte de las empresas estatales y las subvenciones industriales que puedan tener un impacto en la relación comercial bilateral.
Por lo tanto, las empresas del Estado deberán operar bajo consideraciones comerciales y no podrán discriminar contra bienes o servicios estadounidenses. Respecto de posibles privatizaciones, el Gobierno solo podrá otorgar asistencia no comercial o subsidios a empresas estatales de producción de bienes mientras estas se encuentren en proceso de privatización, conforme a la Ley de Bases. También, ante un pedido escrito de Estados Unidos la Argentina deberá informar sobre cualquier asistencia o subsidio a empresas manufactureras y tomar medidas para mitigar sus efectos distorsivos en el comercio bilateral.

