El documento, emitido por economistas del BIS, propone utilizar blockchain como un historial de transacciones para superar las limitaciones que enfrentan las medidas AML actuales al tratar con activos descentralizados, como criptomonedas y stablecoins, con el fin de proteger a las instituciones de salida.
La expansión de las criptomonedas y stablecoins está impulsando a las instituciones financieras tradicionales a implementar nuevos conceptos para prevenir su uso con fines ilícitos. Un nuevo documento emitido por economistas del Banco de Pagos Internacionales (BIS) propone utilizar blockchain para determinar una puntuación anti-lavado de dinero (AML) para cada dirección cripto, ayudando a las instituciones a lidiar con preocupaciones de cumplimiento.
El boletín, titulado "Un enfoque para el cumplimiento anti-lavado de dinero para criptoactivos", comenta sobre la ineficiencia de los métodos actuales para evaluar si los fondos cripto son ilícitos o no, dada su dependencia de operadores descentralizados e indeterminados, como validadores o mineros, para mover estos fondos.
Los economistas piden utilizar la misma estructura que hace que las criptomonedas sean inmunes a los enfoques AML tradicionales para evaluar el riesgo asociado con tratar con una dirección de billetera o transacción específica.
"Como el historial completo de transacciones en el blockchain está disponible públicamente, podría informar una evaluación de cuán estrechamente una unidad particular de un criptoactivo está asociada con actividades ilícitas pasadas o actuales", destaca el boletín.
La puntuación AML mencionada podría emitirse respecto a este historial de transacciones. La puntuación AML se generaría en una escala de 0 a 100 puntos, siendo las direcciones con 100 puntos las más limpias y 0 las más riesgosas. Esto ayudaría a las plataformas bancarias utilizadas como puntos de salida (puntos donde las criptomonedas se cambian a fiat) a evaluar si deben completar las transacciones solicitadas o rechazar la interacción con una dirección marcada.
El documento explicó:
Diferentes instituciones tendrían diferentes tolerancias para direcciones de mayor riesgo dependiendo de sus principios operativos, jurisdicción y marcos regulatorios. Por ejemplo, una tienda que vende tarjetas de regalo tendría una mayor tolerancia que un banco que ofrece opciones de inversión en cripto.
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