En el mundo de la alimentación, tal como en la vida entera, no todo es para todos. El pomelo, si bien es valorado por sus beneficios nutricionales, presenta importantes contraindicaciones para ciertas personas por su compleja interacción con diversos medicamentos. Sus compuestos naturales pueden alterar el metabolismo en el cuerpo de algunos fármacos, potenciar efectos y generar riesgos serios que es mejor evitar. Por eso, es recomendable estar al tanto sobre quiénes deberían evitar esta fruta, a pesar de sus múltiples aportes al organismo.
La clave de estas interacciones reside en los flavonoides del pomelo, que inhiben enzimas hepáticas específicas, como la CYP3A4. Esta enzima es fundamental para el procesamiento y la descomposición de medicamentos en el sistema digestivo. Cuando la CYP3A4 es inhibida, el fármaco puede permanecer en el cuerpo un tiempo prolongado, acumulándose y alcanzando niveles tóxicos o aumentando los efectos secundarios. En otros casos, puede acelerar la descomposición de un fármaco, lo cual le resta tiempo para actuar eficazmente en el organismo.
Según Mayo Clinic, por la seriedad de esta problemática, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) exige advertencias en los prospectos de ciertos medicamentos por su combinación con el pomelo o su jugo. Los fármacos afectados son los que se usan para combatir infecciones, reducir el colesterol, tratar presión arterial alta, problemas cardíacos o prevenir el rechazo de órganos. También tienen esta indicación los que son para la ansiedad, alergias estacionales, convulsiones, mareos por movimiento, disfunción eréctil, reemplazo hormonal, tos y dolor.
Dada la seriedad de estas interacciones, es crucial que quien tome medicación recetada consulte a un profesional de la salud. Esto permitirá determinar la compatibilidad del pomelo con el tratamiento. A veces bastará con espaciar la ingesta de la fruta y el medicamento en diferentes horarios. En otros casos, puede ser necesario eliminar completamente el pomelo o explorar un fármaco alternativo.
Además de las interacciones farmacológicas, un consumo excesivo de pomelo puede tener efectos adversos directos. Puede irritar el estómago, erosionar el esmalte dental y, por su impacto en glucosa y tensión arterial, generar somnolencia o causar bajadas bruscas de presión y azúcar en sangre.
Por eso, como el pomelo bloquea la enzima CYP3A4 del hígado que metaboliza fármacos, no se recomienda consumirlo si tomás:
También deberían evitarlo o moderarlo:
Más allá de las contraindicaciones que tiene para ciertas personas, el pomelo también es reconocido por sus beneficios para la salud. Es una excelente fuente de vitamina C, vital para el sistema inmune y combatir infecciones. Sus compuestos amargos estimulan la producción de jugos gástricos y bilis, facilitando la digestión post-comidas pesadas. Contiene antioxidantes (flavonoides) y potasio, que contribuyen a la salud cardiovascular regulando la presión arterial y reduciendo el colesterol LDL, comúnmente conocido como el colesterol “malo”.
Además, su bajo aporte calórico, alto contenido de agua y fibra favorecen la saciedad, lo cual es útil para el control del peso dentro de una dieta equilibrada. Su bajo índice glucémico y fibra ayudan a evitar picos bruscos de azúcar en sangre, regulando la glucosa. Por último, sus fitonutrientes colaboran en la protección celular por su efecto antiinflamatorio y antioxidante, protegiendo del estrés oxidativo.

