En medio de una aguda crisis de combustible en Cuba, todas las gasolineras de La Habana han comenzado a vender gasolina exclusivamente en dólares estadounidenses, una medida que habitantes y conductores califican de insostenible y que supera con creces los ingresos promedio de los trabajadores de la capital cubana.
La escasez de combustible en Cuba, que se ha venido agravando en los últimos meses, llevó a que la estatal Cimex —bajo control militar— dejara de despachar gasolina en pesos cubanos y solo aceptara divisas foráneas en sus servicentros. Ello ha convertido el acceso a gasolina en un privilegio de quienes disponen de dólares.
Según testimonios recogidos por el medio local 14ymedio, en varias estaciones de servicio la gasolina regular se vende en 1.10 dólares por litro (equivalente a unos 539 pesos en el mercado informal), mientras la especial puede alcanzar los 1.30 dólares por litro (637 pesos). En el mercado informal, los precios pueden ser aún más altos.
Los críticos señalan que, con el salario mínimo mensual en Cuba siendo equivalente a apenas unos pocos dólares al mes, este esquema de venta en dólares golpea de lleno a los trabajadores y pequeños propietarios que dependen del combustible para su movilidad y su trabajo.
Ante la falta de combustible en Cuba, conductores entrevistados describen largas colas en gasolineras que pueden extenderse por horas bajo sol o lluvia, con pocos resultados: muchos esperan en vano porque las existencias de combustible son limitadas. En varios puntos de la capital, solo algunos servicentros tienen litros para vender.
Para intentar asegurar un lugar, algunos recurren incluso al pago de “turnos” en dólares para avanzar en las filas, práctica que ha generado acusaciones de corrupción y ventas clandestinas de espacios en la cola.
La crisis actual también se refleja en los precios del mercado negro: hay quienes aseguran que el litro de gasolina puede llegar a venderse por hasta mil pesos cubanos (más del doble del precio oficial al cambio informal).
Este cambio de régimen de pago ocurre en un contexto de escasez de suministros energéticos para Cuba, agravada por las restricciones de Estados Unidos y la reducción de envíos de petróleo desde países aliados como Venezuela, así como tensiones en la relación comercial con proveedores internacionales.
Organizaciones sociales y algunos economistas locales advierten que la medida, si bien busca generar divisas para el Estado, podría estrangular aún más a la población común, cuya capacidad de adquirir dólares es limitada o nula.
Además de la venta en dólares, la administración cubana ha intentado implementar mecanismos como plataformas digitales para regular el acceso al combustible, aunque estas han tenido resultados dispares y no han aminorado las dificultades reales a la hora de llenar un tanque.
