Sulichin, productor de la película de Melania , junto a los TrumpSulichin, productor de la película de Melania , junto a los Trump

Fernando Sulichin, el productor argentino detrás del film Melania: sus 20 días en la Casa Blanca y su encuentro con el Chapo Guzmán

2026/01/30 11:58

WASHINGTON.- Antes de convertirse por segunda vez en primera dama de Estados Unidos, hace poco más de un año, Melania Trump, una figura aún enigmática para el gran público norteamericano, se embarcó en un proyecto personal para develar una visión inusual de su vida privada. Y allí, en la intimidad de la cúpula del poder de la primera potencia global, puso su sello un productor argentino con una larga experiencia en retratar en la gran pantalla a líderes políticos: Fernando Sulichin.

Fernando Sulichin, productor de la película de Melania

“Estar 20 días full time con la pareja presidencial fue una aventura", dice Sulichin en una entrevista con LA NACION, en Washington, en las horas previas de la pomposa avant première del documental “Melania” en el Trump-Kennedy Center.

Con vínculos estrechos con el director Oliver Stone y con el actor Sean Penn -“uno de los mejores amigos en el mundo”, lo cataloga-, Sulichin se define como un insider de Hollywood”, y si algo demostró con su trabajo en el documental de Melania Trump es que puede desenvolverse con igual comodidad con líderes de cualquier espectro político.

“Ella vio todas mis películas y mis documentales. Pasé por un filtro profundo de calidad”, señala Sulichin, próximo a cumplir 60 años y que a lo largo de carrera trabajó en filmaciones con Hugo Chávez, Fidel Castro, Luiz Inacio Lula da Silva y Vladimir Putin, entre otros. “Tengo simpatía y curiosidad por el sujeto, pero no soy el sujeto”, explica.

Una imagen de la película Melania que produjo Sulichin y se estrena hoy

El siguiente proyecto que ya tiene en marcha, incluso, tiene como involucrado al propio Trump, también -como “Melania”- con la dirección de Brett Ratner. “Es un documental sobre los Acuerdos de Abraham”, adelanta, en referencia al pacto para normalizar relaciones entre Israel y varios países árabes.

-¿Cómo le llegó la propuesta para ser el productor del documental de Melania Trump y el proceso hasta aceptar el proyecto?

-Melania contactó a Brett [Rattner, el director], y él me contactó por mi experiencia en hacer esta clase de documentales de gran envergadura sobre personajes inmortales o icónicos. Fue financiar y producir creativamente. Me pareció interesante. Todas estas situaciones en las cuales puedo mezclar cine, contar historias y tener una aventura, porque esto fue una aventura... estar 20 días full time con la pareja presidencial, ver cómo quitaban los muebles de la Casa Blanca de los Biden y entraban ellos. Toda la trastienda me pareció una experiencia más que un documental, un documento histórico.

-¿El documental tiene un objetivo político?

-No, cero. El documental es contar la historia de esos 20 días en los cuales se hizo la transición de personaje civil a, de vuelta, primera dama de Estados Unidos. Todo lo que llevó la organización y, a través de eso, contar en primera persona quién es la señora Melania Trump. Ahí vemos claramente cuáles son sus valores, qué es lo que ella quiere, quién es esta mujer.

-¿Por qué se eligió el recorte de esos 20 días en especial?

-Creativamente es más que hacer una cuestión estática a través de terceros; es poner cámaras, rodar y contar qué es lo que pasa, cómo es, qué se siente. ¿Recuerda la película sobre Mohamed Ali “Cuando éramos reyes”? Yo pondría un paralelo con esa película, respecto a contar el camino hacia una pelea. En este caso, más que una pelea es la asunción presidencial, y mostrar la trastienda humana, que es realidad, sin comentarios editoriales.

-¿Y qué descubrió de esa trastienda y qué le sorprendió?

-Primero, la increíble relación entre ellos. Pensar que yo, en todos los sujetos, puede ser Nelson Mandela, Iggy Pop, Fidel Castro o quien sea, voy completamente libre y sin mucho conocimiento al respecto. Y más instintivamente a ver de qué se trata, qué es lo que voy a contar. Eso tiene muchas de mis influencias argentinas. Cuando era chico miraba esos programas como “A solas”, de Hugo Guerrero Marthineitz, y uno a través de esa voz profunda iba descubriendo una cosa de un personaje que no tenía nada que ver con lo que uno pensaba o lo que los medios contaban. Entonces, me pareció muy curioso y muy interesante explorar este personaje. Y la película lo refleja bien eso.

-Pese a ser primera dama de Estados Unidos, con el nivel de exposición que eso implica, Melania aún es una figura muy enigmática, incluso en su relación con su esposo. ¿En parte el documental intenta desvelar esa intimidad y secretos que rodean a la pareja presidencial?

-Intentar es la palabra equivocada. Demuestra lo que es, o sea, esto es lo que hay. Los ves como son. Esto no tiene un guión, esto es pura realidad. No diría reality, sino realidad documentada. Nosotros somos cineastas. No somos ni propagandistas ni tenemos una agenda, sino que mostramos lo que hay. A veces te sale bien, a veces te sale mal. Por supuesto el director tiene una estética increíble, es un director de las películas grandes de Hollywood. Algunos días tenía 80 personas filmando, era una vorágine terrible.

Sulichin,junto al presidente Donald Trump y la primera dama Melania

-¿Cómo fue el primer encuentro con Melania, quien además es socia productora del documental?

-Primero, es una persona extremadamente educada, informada y preparada. Vio todas mis películas y todos mis documentales. Respeto, porque generalmente nadie ve nada ni investiga nada. Pasé por un filtro profundo de calidad. Durante estos 25 años -y antes- se preparó bien. No es una ignorante: sabe idiomas, de cultura, de arquitectura, de diseño, de cine, de todo... Uno no sabía que iba a ser así, porque es una persona reservada e íntima, que entiende, flexible, perfeccionista y, la verdad, chapeau para ella. Me sorprendió para bien, y ahí dije, “bueno, vamos”. Teníamos siete días para preparar un crew de filmación en Navidad. Diría que fue como construir un avión después del despegue.

-Imagino que tuvo contactos con Donald Trump. ¿Qué tan presente estuvo en el desarrollo del documental?

-Un poco sí, estuve en contacto. Él no se metió en nada. Esto es una cuestión de ella de pé a pá y su socio, Marc Beckman, quien siempre está detrás y es un alterego importante.

-Por el hecho de que usted sea argentino, ¿hubo alguna referencia particular al país dada la afinidad que Trump tiene con Javier Milei?

-Estoy acá hace 30 y pico de años, entonces se habló a veces de América Latina, y de otras cosas. Una vez hablamos de Milei.

-¿Y qué dijo?

-Dijo que le caía muy simpático.

-La promoción del documental por parte de Amazon, que gastó 35 millones de dólares, generó dudas entre críticos sobre sus verdaderas intenciones, por ser una cifra muy superior a la habitual para este tipo de producciones. Hay quienes creen que podría ser un intento de Amazon por congraciarse con Trump. ¿Cómo lo evalúa usted?

-Voy a aclarar esto bien. Esta es una oportunidad para Amazon para conseguir suscriptores dentro de su plataforma, en la guerra de suscriptores que tienen con Netflix. Generalmente en las películas interesantes, grandes, chicas, documentales o lo que sea, las promocionan mucho porque van a atraer a muchas personas personas a que lo vean en la plataforma. Esto tiene el modelo de un release tradicional de una película tradicional. Entonces, no lo ven como un documental chiquito. En esto, por supuesto, pusieron un poco más de lo debido porque les vende a ellos. Esta señora es un mito y es un enigma. Entonces, comercialmente hay mucha gente que quiere ver el documental para odiarlo y hay mucha gente que quiere verlo para venerarlo. En general no lo vas a odiar porque es muy sincero y no es un documental político. Es muy noble e ingenuo al mismo tiempo, en el sentido de que tiene un director de películas comerciales de Hollywood. Brett no tiene una agenda política, sino que tiene una inteligencia emocional superior. No le importa izquierda o derecha.

Brett Ratner, director del film Melania

-Este fue el primer gran proyecto de Ratner desde las acusaciones de hace algunos años en pleno auge del movimiento Me Too.

-Sí, pero ninguna de las acusaciones tuvo una denuncia firme y es un personaje que genera mucha envidia. Porque es fantástico, está más allá del bien y del mal. Y es como un joven de la vieja escuela.

Sulichin produjo la serie de entrevistas de Oliver Stone con líderes mundiales de izquierda. Así conoció al venezolano Hugo Chávez

-¿Cómo ha sido pasar de producir films con líderes de izquierda y progresistas latinoamericanos, como Chávez, Fidel y Lula, y también con Putin, a esta película sobre la primera dama de un presidente norteamericano que está en las antípodas de esa corriente política?

-Yo soy un artista en cierto sentido, y tengo simpatía y curiosidad por el sujeto, pero no soy el sujeto. Yo no tengo nada que ver con la Revolución Cubana en sí. ¿Qué tengo que ver yo con Iggy Pop? Hice un documental fantástico que estuvo en el festival de Cannes. Entonces, no me hagan rockero, no me hagan esto o lo otro. Soy un productor de cine desde los 23 años.

-¿Cuáles son sus próximos proyectos?

-Estamos haciendo un documental con el presidente Trump sobre los Acuerdos de Abraham, también con Brett. Se está filmando en este momento. Es un proyecto más hilvanado, no de 20 días.

-¿Y la oportunidad llegó por este vínculo con Trump tras el documental de Melania?

-No, llegó por un señor muy importante, Richard Attias (un productor marroquí), que es un obsesivo de la paz y tuvo la misma idea que Brett. Y yo dije “bueno, vamos”, que es lo que digo siempre cuando me interesa algo. Conversamos el proyecto con el presidente Trump, estuvo encantado. Es un proyecto interesante. Hay un cambio de de época. Seas de izquierda, de derecha, trumpista o no, es muy interesante lo que está pasando en el mundo, y documentarlo también. Contribuir como cineasta a ese proceso de paz me parece interesantísimo.

-¿También será producción de Amazon?

-No. Se van a pelear en poco tiempo, antes de que esté el producto final. Es un documental más pensado, más reflexionado.

-Lo llevo a su vínculo de varios años con Oliver Stone. ¿Le permitió construir una determinada visión del mundo o de la realidad, o le hizo en algún punto cambiar la que tenía?

-Son 25 años trabajando juntos. Es una persona cuya calidad de trabajo es 10 sobre 10. El nivel de exigencia es terrible, y él es un buscador empedernido de la verdad a través del cine, que es su medio. Es un historiador. Él desmitifica las cosas a través de los hechos, con un nivel que no le entra una bala. Las críticas a los documentales de Oliver pueden ser muy superficiales, pero si entrás en profundidad, son a prueba de balas. Hay mucha gente que no quiere ver a un Fidel contando ciertas cosas, o a Chávez, o a Putin, porque tienen preconceptos con respecto a esas personas. Los mismos que podemos tener nosotros con respecto a Milei o Cristina Kirchner. No les damos la oportunidad de que realmente hablen por sus propias palabras. Oliver te abre la cabeza.

Sulichin también generó el vínculo entre Oliver Stone y Cristina Kirchner.

-En 2015, usted acompañó a Sean Penn y Kate del Castillo en su reunión secreta con el narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán en las montañas de Durango, en México. ¿Qué puede contar de aquel encuentro?

-Puedo contar cosas que nadie sabe. Penn es amigo mío. Es uno de los mejores amigos en el mundo y compañero de aventuras y de ruta. Imaginate que ahora no está del lado de Trump y somos íntimos amigos. Yo lo ayudé con un documental que hizo sobre Volodimir Zelensky. En aquel momento él se había peleado con Charlize Theron y estaba destruido. Cuando el Chapo estaba preso yo le compré a sus abogados los derechos para hacer la película. Luego se escapó de la cárcel, tomamos distancia... “Los derechos se mueren”, pensé. Pero Penn me dice de ir a hacerle una entrevista al Chapo. Y me dice, “tengo ciertas ideas que conversar con él para que no entren bombas de los terroristas a través de sus túneles”. Yo estaba recién operado de la espalda en la Argentina. Y me pregunto, ¿cómo puedo lograr que esto pase? Kate del Castillo es una de las estrellas más importantes de México, ella es la reina del sur y todos los personajes como el Chapo saben quién es. Y ella arregló esto. Fuimos, yo recién operado, y fue una locura, una aventura increíble. Fue un hito periodístico en mi vida.

Sulichin fue el productor detrás del encuentro entre Sean Penn, el capo narco Joaquín

-¿Qué recuerda de esa reunión en sí?

-A mí todo me parece natural. Yo veo que todos somos humanos, iguales. A veces me impresiona un poco, pero trato de no perder el hilo. Estaba emocionado por la adrenalina, sobre todo la de Penn. A mí me divierte mucho verlo a él o a Oliver dirigiendo. Me gusta verlo a Brett excitado con el film. Ese es mi pago, cuando un director está realmente excitado con el sujeto. Y eso fue lo que pasó con esa aventura.

-Mucho se ha hablado de su intermediación para acercar al chavismo con el kirchnerismo...

-En eso no tengo nada que ver. Absolutamente nada que ver. Lo niego.

-También de una participación en las negociaciones del gobierno de Alberto Fernández para adquirir la vacuna rusa Sputnik. ¿Cuál ha sido su verdadero rol en esas situaciones?

-Te cuento bien. Si yo estoy filmando a alguien durante meses, generalmente quedás amigo con la gente porque tenés que comer con ellos, hablar con ellos. Entonces, te quedan contactos y afinidades con ciertas personas. Con respecto a Chávez, tenía buena onda con el presidente en sí, y con la gente que estaba alrededor. Con respecto a Putin, nosotros hicimos la película con Oliver Stone de Edward Snowden, quien estaba ahí, y pasamos bastante tiempo con él. Yo estaba al lado de Oliver mientras le preguntaba a Putin un montón de cosas, aprendiendo de esas conversaciones entre dos titanes, escuchando. Entonces Putin, después de ver el producto, quedó con cierto capital simpático conmigo. Me llaman de la Argentina en un momento de pandemia para que yo conectara las puntas. Podría haber sido Milei o María Estela Martínez de Perón. Si cualquier argentino me pide algo para mi país, yo tengo la obligación, por lo que me dio la Argentina, de hacerlo. Pero de las negociaciones entre gobierno y gobierno no tengo la menor idea. Fue un pedido de follow up para que la cuestión no se cayera. Que tenga amigos políticos de todos los espectros en el mundo significa más el cholulaje de ellos que mi avidez por la política. Todo el mundo quiere saber qué pasó con Angelina Jolie o lo que sea. Yo soy un insider de Hollywood.

Sulichin conoció a Vladimir Putin como productor de Oliver Stone. Durante la pandemia del Covid-19, desde el gobierno nacional le pidieron ayuda para establecer un vínculo con Moscú para comprar la vacuna Sputnik

-¿Y de sus diálogos con Cristina Kirchner?

-Mis conversaciones con Cristina fueron sobre Games of Thrones y qué podía pasar en la serie, no sobre política. A ella le gustaba. Los políticos y los empresarios se acercan a mí más que nada porque soy un insider de Hollywood.

-Con tantos contactos que ha tenido a nivel político en su vida, ¿cuál es su ideología, dónde se para usted políticamente?

-En humanismo pragmático. Porque no podés ahora tomar un posición, la cosa está muy dinámica. Y ya es tiempo de cambiar esto de derecha e izquierda. Están los que hacemos y los que no hacemos. ¿Por qué no sacamos las cosas de adelante como una gran familia? Si no, no salimos. ¿Quiénes ganan de la polarización y el odio? Por ahí los medios, pero no la gente.

-Desde Melania a Chávez o Fidel, ¿qué es lo que más le sorprendió de cada uno de los personajes con los que trabajó?

-Tuve la oportunidad de estar con sujetos increíbles, como Nelson Mandela, y pasar mucho tiempo con ellos. Putin me impresionó, porque no es un improvisado. Chávez me hizo llorar, aunque te parezca mentira, con un aspecto humano, cuando fuimos a ver el terremoto de Haití (en 2010) y vimos chicos que comían galletitas de tierra. Era un tipo que tenía una sensibilidad humana especial. Melania, una solidez y una inteligencia calma muy interesantes. De cada uno se aprende un poquito. Y Fidel increíble, me hacía bromas.

-Más allá de la avant première de este jueves en Washington, hubo una proyección previa en la Casa Blanca. ¿Cómo fue?

-Fue para 60 personas. Había invitados de lujo, como Tim Cook, de Apple, y otros CEO. Estuvo mi hijo, de 13 años, y fue muy emocionante verlo interactuar con esas personas.

-¿Y qué puede contar de Barron Trump, otro personaje de la familia que genera mucha intriga?

-Es cool, como la madre. Como una lata llena que la movés y hace menos ruido que una lata con una moneda. Bien formado, doble clic. Atención a Barron, y a Donald Trump Jr. también.

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