GUANAJATO, México.– La violencia extrema volvió a sacudir al estado de Guanajuato, una de las regiones más golpeadas por la inseguridad en México. El pasado domingo, un grupo comando armado irrumpió en un partido de fútbol amateur en la comunidad de Loma de Flores, en el municipio de Salamanca, y ejecutó a 11 personas. El ataque, ocurrido cerca de las 17.20 horas (hora local), dejó además un saldo de 12 heridos, entre los cuales hay una mujer y un menor de edad.
Los agresores llegaron al recinto deportivo conocido como Campos de las Cabañas a bordo de varias furgonetas. La escena fue tan repentina como brutal: vecinos de la zona escucharon al menos 100 disparos cuando los hombres armados abrieron fuego de forma indiscriminada contra los jugadores y sus familias.
El ataque se produjo en un momento de vulnerabilidad total. Para entonces, el partido ya había terminado, pero los asistentes todavía convivían en el lugar, en ese campo privado donde se habían reunido para pasar la tarde.
La cancha de fútbol donde se produjo el tiroteo es un punto de reunión popular en la comunidad, y los partidos atraen a grandes multitudes cada fin de semana, dijo Orlando Arredondo Gallardo, portavoz del gobierno de Salamanca.
“Van niños, hay puestos de comida”, dijo. “Toda la gente asiste y más los días domingos, que es cuando es más familiar”.
En cuestión de segundos, el espacio que hasta hacía nada era un punto de encuentro deportivo se transformó en un escenario de horror.
Diez personas fallecieron de forma inmediata en el sitio, mientras que una víctima más perdió la vida poco después en un hospital, a raíz de la gravedad de las heridas.
Tras conocerse la masacre, comenzaron las reacciones oficiales. El alcalde de Salamanca, César Prieto, calificó los hechos ante la CNN como un “cobarde ataque” y lamentó la “grave descomposición social” que padece la región.
En declaraciones citadas por la BBC, Prieto sostuvo que grupos criminales buscan someter a la autoridad, aunque aseguró que no lograrán su cometido.
Por su parte, la gobernadora de Guanajuato, Libia García, manifestó en sus redes sociales que este hecho es inaceptable y lastima a las familias del estado.
En paralelo, la Fiscalía General del Estado emitió un comunicado en el que repudia enérgicamente estos actos y promete actuar con firmeza y responsabilidad para alcanzar la justicia.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, que ha defendido los resultados de su estrategia de seguridad, dijo a los periodistas el lunes que su gobierno estaba en contacto cercano con las autoridades de Guanajuato “para poder dar con los responsables”.
La masacre de Salamanca no fue el único episodio violento del fin de semana. Apenas un día antes, cinco hombres murieron y otro sufrió un secuestro en ataques simultáneos en las comunidades de Cuatro de Altamira y Uruétaro.
De acuerdo con la BBC, estos incidentes previos se atribuyen a “La Marriza”, un grupo vinculado al Cártel de Santa Rosa de Lima.
En el trasfondo, Guanajuato mantiene la tasa de homicidios más alta de México, en una dinámica que parece no encontrar freno.
El control del narcotráfico, la extorsión y el robo de combustible alimenta una rivalidad sangrienta entre el Cártel de Santa Rosa de Lima y el Cártel Jalisco Nueva Generación.
En el plano nacional, Sheinbaum sostiene que los homicidios cayeron más de un 20% interanual. Su gobierno concentró buena parte de la ofensiva en el Cártel de Sinaloa, al que dice haber debilitado. Pero expertos en seguridad advierten que, en paralelo, el Cártel Jalisco Nueva Generación reforzó su control en otras zonas del país.
Después del ataque, elementos de la Guardia Nacional, el Ejército y la Policía Local desplegaron un operativo conjunto para resguardar la zona y buscar a los responsables. Hasta el momento, las autoridades no reportan ningún arresto vinculado.
Agencia ANSA y diario The New York Times
