¿Quieren un ejemplo del hartazgo del público con la agenda del Foro Económico Mundial, en Davos?
Solo pocos lo saben: existe la Liga de Futbol Americano, así se llama; es mexicana, pero su administración la dominan algunos estadounidenses. Obviamente emula a la famosa NFL.
Por si querían saber, los Mexicas de la Ciudad de México son los campeones que vencieron en el Tazón México a los Osos de Monterrey. Juego dramático, por cierto, definido por un punto y un gol de campo fallido. Pero no nos desviemos.
Antes de que acabara 2025, un grupo de inversionistas con experiencia en Wall Street se comprometió a invertir en esta liga 100 millones de dólares para que crezca en afición y como negocio.
El nuevo inversionista es Global Sports Capital Partners (GSCP), un fondo de inversión fundado por Michael MacDougall, exsocio senior de la firma global de capital privado TPG, con más de 25 años de experiencia en private equity. ¿Sofisticado, no?
¿Qué esperaban en un mundo en el que nada parece moverse (a excepción de la inteligencia artificial)? La gente busca historias reales que empiecen y acaben, emociones y oportunidades que no sean generadas artificialmente por un “prompt” en ChatGPT.
No es la única señal de un creciente interés de inversionistas y gente por el negocio de los deportes.
Porque, caray, vean la escenita: más allá de que sea verdad o mentira su drama, un octogenario sustenta sus amenazas contra Dinamarca y Europa en un berrinche por no haber recibido un Premio Nobel.
Y del otro lado del mundo, mandatarios europeos corren a los brazos de una nación asiática cuyo gobierno tiene prácticas de dudosa calidad democrática desde hace décadas.
Mientras, presidentes de Latinoamérica esperan que alguien les guiñe para saber a cuál ideología lanzan sus rosas y sentimientos. ¿En dónde quedaron los adultos, aquí?
Tal vez en Liberty Media, que compró la Fórmula 1 esta década y la popularizó con una serie de Netflix llamada Drive to Survive.
El valor de la compañía se elevó un 40 por ciento de 2023 a la fecha.
¿Qué tal en la FIFA, cuyo Mundial de Futbol podría derramar unos 30 mil millones de dólares en Norteamérica? Unos 3 mil millones en México, considerando que nos dejaron partidos que pocos humanos van a recordar (seamos francos). No son despreciables, tampoco.
Otros recogen lo que se cae de la mesa: Gerard Piqué con su Kings League, de reciente creación, que en otros tiempos habríamos llamado futbol rápido.
Luego viene el ascenso poderoso del deporte femenino y el posible negocio de la vinculación pagada con los equipos. Me explico:
El francés Alexandre Dreyfus lanzó en 2019 una plataforma llamada Socios.com que provoca interacción y la generación de premios para aficionados de equipos deportivos súper populares mediante fan tokens.
¿Cómo se compran esos tokens? Con una criptomoneda llamada Chiliz, cuyo valor creció 55 por ciento en los últimos tres meses.
Ojo: esto no es una recomendación de compra. Yo adquirí un poco de esta cripto hace tiempo y puedo asegurarles que todo empezó con pérdidas severas que pueden repetirse.
Pero el brinco que dio recientemente este instrumento manda una señal adicional en torno a la percepción del mercado sobre negocios relacionados con el deporte.
Hay distintas estimaciones, pero las más confiables advierten que el valor del mercado anual de esta actividad superó los 500 mil millones de dólares. Hay una referencia para comparar: McKinsey calcula en 630 mil millones de dólares el valor actual del mercado de la industria espacial, en donde tienen su apuesta Elon Musk y Jeff Bezos.
En cualquier caso, el espacio o una cancha brindan hoy más emociones que la triste narrativa de un presidente estadounidense en su ambición de dominar el mundo, porque sí.


