El juez en lo penal económico Marcelo Aguinsky les tomó declaración en las últimas horas a dos pilotos que volaron en helicóptero a la fastuosa quinta de Pilar sospechada de pertenecer, en las sombras, a Pablo Toviggino, tesorero de la AFA, y dijeron que no recuerdan a ninguno de los pasajeros que llevaron al lugar.
Así lo reconstruyó LA NACION de fuentes de la causa. Un funcionario que trabaja en el caso precisó que uno de los pilotos afirmó que hizo “vuelos de entrenamiento” a la quinta. Negaron, también, haber trasladado bultos.
Entre los dos pilotos suman más de 60 viajes a la quinta de Villa Rosa, informó una fuente judicial, que dijo que el juez buscará ahora averiguar por otros medios si hay registros de pasajeros trasladados a la quinta y, en ese caso, determinar quiénes fueron.
Consultados por juez, los dos pilotos respondieron que no podrían identificar como pasajeros al presidente de la AFA, Claudio Tapia, ni a Tovigginio, relató la fuente judicial a LA NACION.
Los investigadores no encontraron hasta ahora listas de pasajeros ni constancias de paquetes trasladados. Pidieron información a la empresa para la que volaban los pilotos, Flyzar, para determinar cómo fueron realmente esos vuelos. La versión que dieron los testigos de hoy despierta sospechas, dijeron en los tribunales. “El juez tratará de reconstruir por otros medios si lo que dicen los pilotos era realmente ahí”, dijo un funcionario del caso.
De comprobarse que los pilotos mintieron, podrían haber cometido el delito de falso testimonio, previsto en el artículo 275 del Código Penal, que castiga con prisión de un mes a cuatro años al “testigo, perito o intérprete que afirmare una falsedad o negare o callare la verdad, en todo o en parte, en su deposición, informe, traducción o interpretación, hecha ante la autoridad competente”.
La Justicia busca determinar quién es el verdadero dueño de la quinta de Villa Rosa. En los papeles, pertenece a Real Central, una sociedad del monotributista Luciano Pantano y la jubilada Ana Conte. Pero la sospecha es que son testaferros de autoridades de la AFA.
Pantano tenía a su nombre una tarjeta de crédito corporativa de la AFA, con la que pagaba, entre otros conceptos, los peajes de los autos que se coleccionaban en la quinta. Esa tarjeta registró gastos mensuales por un monto cercano a los 50 millones de pesos.
Además, en el allanamiento a la quinta, la Policía secuestró un bolso deportivo que llevaba inscripto el nombre de Toviggino y una placa homenaje también destinada a él. Además de los autos de altísima gama, fueron encontrados en la quinta dos kartings como los que usó el hijo de Toviggino para competir en torneos locales.
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