En las salas de cine de todo el mundo, es común comer palomitas de maíz mientras las imágenes pasan en la pantalla grande. Sin embargo, no se piden de la misma forma en todos los países. En las distintas naciones hispanas, este snack recibe el nombre de pochoclo, pororó y otras denominaciones que responden a una arraigada costumbre. Nombres que también se trasladan a EE.UU. ante la gran cantidad de migrantes.
Descubiertas en América hace miles de años, las palomitas de maíz se transformaron en un alimento casi obligatorio al momento de mirar películas en la cultura contemporánea, tanto en una sala de cine como en la comodidad del hogar con amigos.
Desde su origen, evolucionó hasta el producto consumido hoy en día, pero en el medio fueron bautizadas de distintas maneras por las culturas locales.
De acuerdo con la información que recoge el sitio web de la institución educativa Homeschool Spanish Academy, reciben 17 nombres diferentes en los países hispanos:
La organización Popcorn relata en su sitio web que las palomitas de maíz eran parte integral de las ceremonias de los indígenas aztecas a principios del siglo XVI.
En 1519, el explorador Hernán Cortés vio por primera vez el alimento cuando invadió México. Además de ingerirlas, también las utilizaban como decoración para tocados ceremoniales, collares y adornos en las estatuas de sus dioses.
Luego, en un escrito sobre los indios peruanos de 1650, el español Cobo contó: “Tuestan un cierto tipo de maíz hasta que revienta. Lo llaman pisancalla y lo usan como dulce”.
A finales del siglo XIX y principios del XX, las palomitas se comían en el desayuno, de un modo similar a los cereales actuales. Los niños fueron los principales responsables de impulsar su ingesta, y el alimento comenzó a formar parte de las fiestas tradicionales como Navidad, Halloween, Acción de Gracias y Pascua.
El consumo de las palomitas de maíz se expandió tanto que sobrevivió a la Gran Depresión. Mientras algunos negocios fracasaban, el comercio del alimento crecía cada vez más. Esto llevó a un banquero de Oklahoma a adquirir una máquina de palomitas y abrir un puesto de venta en una pequeña tienda cerca de un cine.
Aunque al principio muchos dueños de cines se negaban a colocar máquinas dentro de sus recintos porque consideraban que era demasiado desordenado, con el tiempo cambiaron de idea. Al observar los resultados del comercio, muchos propietarios empezaron a vender sus propias palomitas.
El éxito del negocio fue desmesurado, y la irrupción de las palomitas en los cines comprendió el puntapié para su popularización. Desde aquel momento hasta la actualidad, su consumo más frecuente se da en salas en las que se transmiten películas alrededor de todo el mundo, pero su origen se remonta a culturas milenarias de América.
La organización especializada en palomitas de maíz compartió en su página web la siguiente receta para quienes quieren hacer palomitas en su hogar de manera fácil y correcta:


