Jessica Zamora RamirezA casi todos nos ha pasado: se te duerme la mano, la pierna o los pies después de estar en una posición incómoda, y en unos minutos todo vuelve a la normalidad. Pero cuando ese hormigueo aparece con frecuencia, dura más de lo habitual o llega sin razón evidente, deja de ser un detalle menor.  El adormecimiento de las extremidades —lo que médicamente se conoce como parestesia— puede ser una reacción pasajera del cuerpo, o una señal temprana de un problema nervioso, circulatorio o metabólico. Te puede interesar: Calambres musculares: ¿por qué aparecen y cómo quitarlos fácilmente? ¿Qué significa que se te “duerman” las extremidades?  De acuerdo con Cleveland Clinic, la parestesia es una sensación anormal que aparece cuando un nervio no está enviando bien la señal o cuando el flujo de sangre a esa zona baja por un rato. Es decir, no es que la extremidad “pierda vida”, sino que por unos momentos deja de sentir normal. Parestesia transitoria: dura poco y se quita al moverte. Pasa, por ejemplo, cuando te sientas con la pierna cruzada, te recargas sobre un brazo o te quedas dormido en mala postura. Se debe a presión temporal sobre nervios o vasos. Parestesia persistente: se repite con frecuencia o dura horas/días. Aquí ya no es solo “postura” y conviene buscar la causa médica, porque puede relacionarse con daño nervioso o enfermedades crónicas.  Causas más comunes del adormecimiento La razón más habitual para que se te duerma una extremidad es la compresión mecánica. En simple: te “aplastas” un nervio o frenas un poco la circulación sin darte cuenta. Algunos escenarios típicos: Piernas cruzadas mucho tiempo: comprimen nervios y vasos en muslo o rodilla; al cambiar de postura vuelve la sensibilidad. Dormir con la muñeca doblada o el brazo bajo la cabeza: puede adormecer dedos o mano por presión sobre nervios del brazo. Estar inmóvil demasiado rato: sentado en oficina, manejando o durante viajes largos; la sangre circula peor y el nervio se “queja”. Te puede interesar: ¿Te duele el brazo tras vacunarte? Esto es lo que tu cuerpo intenta decirte Cuando el hormigueo es señal de un problema de nervios Si el entumecimiento se repite, dura más o aparece sin una postura evidente, es más probable que el origen sea neurológico. Los especialistas suelen agrupar estas causas en dos bloques: 1) Compresión crónica de nervios Ocurre cuando un nervio está “atrapado” o presionado de forma constante por tendones, huesos o inflamación. Síndrome del túnel carpiano: hormigueo en pulgar, índice y medio, muchas veces peor en la noche. Revisiones recientes señalan que la posición nocturna y los despertares por dolor/hormigueo son de los motivos más comunes por los que la gente consulta. Ciática o hernia discal lumbar: adormecimiento que baja por glúteo y pierna, a veces con dolor que “corre” hasta el pie. Compresión del nervio cubital (codo): dormidez en meñique y anular, sobre todo si flexionas o apoyas mucho el codo.  2) Neuropatías periféricas Son daños en nervios de manos, pies, brazos o piernas. Aquí el cuerpo no solo “se duerme”: pierde sensibilidad poco a poco o aparece dolor tipo ardor. La causa número uno es la diabetes. Mayo Clinic explica que la neuropatía diabética puede afectar hasta a la mitad de las personas con diabetes y suele iniciar con hormigueo, entumecimiento o dolor en pies, piernas o manos. Otras neuropatías se asocian con: Consumo excesivo de alcohol Enfermedades renales o autoinmunes Medicamentos (por ejemplo, quimioterapia) Infecciones Déficits nutricionales Problemas de circulación y otras causas médicas que también lo provocan No todo hormigueo es “nervio”. A veces la raíz es vascular o metabólica: Mala circulación periférica: sobre todo en piernas y pies; suele acompañarse de frío constante en las extremidades, calambres al caminar o cambios de coloración en la piel. Déficit de vitamina B12: esta vitamina es esencial para la salud nerviosa. Su carencia puede provocar adormecimiento progresivo, debilidad o problemas de equilibrio. Un estudio de la UC San Francisco recuerdan que niveles bajos de B12 se relacionan con alteraciones neurológicas, incluso antes de que aparezca anemia evidente. Anemia u otras carencias nutricionales: pueden generar sensación de entumecimiento por falta de oxigenación; normalmente se acompañan de cansancio extremo y palidez. Problemas de tiroides: el hipotiroidismo se vincula con parestesias y puede favorecer túnel carpiano. Embarazo: por retención de líquidos, algunas mujeres presentan hormigueo en manos por compresión de nervios en la muñeca. Te puede interesar: ¿Piernas hinchadas y dolor? Descubre si es trombosis y cómo actuar rápido Señales de alarma Acude a urgencias si el adormecimiento: Aparece de forma súbita en un solo lado del cuerpo (cara, brazo o pierna) o se acompaña de debilidad. Podría ser un evento vascular cerebral. Se acompaña de dificultad para hablar, ver, caminar o mantener el equilibrio. Viene con dolor en el pecho, falta de aire o sudor frío. Ocurre tras un golpe fuerte en cabeza, cuello o espalda. No se quita después de moverte y dura horas sin explicación. Ve a consulta médica pronto si: El síntoma se repite varias veces por semana. Hay pérdida progresiva de sensibilidad en pies o manos. Tienes diabetes, antecedentes familiares o sospecha de glucosa alta. El hormigueo interfiere con sueño o tareas diarias, como en túnel carpiano.  Que se te duerman las extremidades no siempre significa algo grave: en la mayoría de los casos se debe a presión por postura o falta de movimiento y se resuelve rápido al cambiar de posición.  Sin embargo, cuando el hormigueo es persistente, recurrente o se acompaña de pérdida de sensibilidad, puede estar relacionado con compresión crónica de nervios (como túnel carpiano o ciática), neuropatías periféricas —especialmente por diabetes— o deficiencias como la vitamina B12.  La clave está en observar duración, frecuencia y síntomas asociados: si el adormecimiento aparece de forma súbita en un solo lado, se acompaña de debilidad, dificultad para hablar o no mejora con movimiento, se considera una urgencia. Detectarlo a tiempo permite tratar la causa de fondo y evitar complicaciones. Contenidos Relacionados: ¿Te duele el brazo tras vacunarte? Esto es lo que tu cuerpo intenta decirte¿Piernas hinchadas y dolor? Descubre si es trombosis y cómo actuar rápidoNiños de entre 9 y 12 años con sobrepeso u obesidad sufren dolores en piernas y piesJessica Zamora RamirezA casi todos nos ha pasado: se te duerme la mano, la pierna o los pies después de estar en una posición incómoda, y en unos minutos todo vuelve a la normalidad. Pero cuando ese hormigueo aparece con frecuencia, dura más de lo habitual o llega sin razón evidente, deja de ser un detalle menor.  El adormecimiento de las extremidades —lo que médicamente se conoce como parestesia— puede ser una reacción pasajera del cuerpo, o una señal temprana de un problema nervioso, circulatorio o metabólico. Te puede interesar: Calambres musculares: ¿por qué aparecen y cómo quitarlos fácilmente? ¿Qué significa que se te “duerman” las extremidades?  De acuerdo con Cleveland Clinic, la parestesia es una sensación anormal que aparece cuando un nervio no está enviando bien la señal o cuando el flujo de sangre a esa zona baja por un rato. Es decir, no es que la extremidad “pierda vida”, sino que por unos momentos deja de sentir normal. Parestesia transitoria: dura poco y se quita al moverte. Pasa, por ejemplo, cuando te sientas con la pierna cruzada, te recargas sobre un brazo o te quedas dormido en mala postura. Se debe a presión temporal sobre nervios o vasos. Parestesia persistente: se repite con frecuencia o dura horas/días. Aquí ya no es solo “postura” y conviene buscar la causa médica, porque puede relacionarse con daño nervioso o enfermedades crónicas.  Causas más comunes del adormecimiento La razón más habitual para que se te duerma una extremidad es la compresión mecánica. En simple: te “aplastas” un nervio o frenas un poco la circulación sin darte cuenta. Algunos escenarios típicos: Piernas cruzadas mucho tiempo: comprimen nervios y vasos en muslo o rodilla; al cambiar de postura vuelve la sensibilidad. Dormir con la muñeca doblada o el brazo bajo la cabeza: puede adormecer dedos o mano por presión sobre nervios del brazo. Estar inmóvil demasiado rato: sentado en oficina, manejando o durante viajes largos; la sangre circula peor y el nervio se “queja”. Te puede interesar: ¿Te duele el brazo tras vacunarte? Esto es lo que tu cuerpo intenta decirte Cuando el hormigueo es señal de un problema de nervios Si el entumecimiento se repite, dura más o aparece sin una postura evidente, es más probable que el origen sea neurológico. Los especialistas suelen agrupar estas causas en dos bloques: 1) Compresión crónica de nervios Ocurre cuando un nervio está “atrapado” o presionado de forma constante por tendones, huesos o inflamación. Síndrome del túnel carpiano: hormigueo en pulgar, índice y medio, muchas veces peor en la noche. Revisiones recientes señalan que la posición nocturna y los despertares por dolor/hormigueo son de los motivos más comunes por los que la gente consulta. Ciática o hernia discal lumbar: adormecimiento que baja por glúteo y pierna, a veces con dolor que “corre” hasta el pie. Compresión del nervio cubital (codo): dormidez en meñique y anular, sobre todo si flexionas o apoyas mucho el codo.  2) Neuropatías periféricas Son daños en nervios de manos, pies, brazos o piernas. Aquí el cuerpo no solo “se duerme”: pierde sensibilidad poco a poco o aparece dolor tipo ardor. La causa número uno es la diabetes. Mayo Clinic explica que la neuropatía diabética puede afectar hasta a la mitad de las personas con diabetes y suele iniciar con hormigueo, entumecimiento o dolor en pies, piernas o manos. Otras neuropatías se asocian con: Consumo excesivo de alcohol Enfermedades renales o autoinmunes Medicamentos (por ejemplo, quimioterapia) Infecciones Déficits nutricionales Problemas de circulación y otras causas médicas que también lo provocan No todo hormigueo es “nervio”. A veces la raíz es vascular o metabólica: Mala circulación periférica: sobre todo en piernas y pies; suele acompañarse de frío constante en las extremidades, calambres al caminar o cambios de coloración en la piel. Déficit de vitamina B12: esta vitamina es esencial para la salud nerviosa. Su carencia puede provocar adormecimiento progresivo, debilidad o problemas de equilibrio. Un estudio de la UC San Francisco recuerdan que niveles bajos de B12 se relacionan con alteraciones neurológicas, incluso antes de que aparezca anemia evidente. Anemia u otras carencias nutricionales: pueden generar sensación de entumecimiento por falta de oxigenación; normalmente se acompañan de cansancio extremo y palidez. Problemas de tiroides: el hipotiroidismo se vincula con parestesias y puede favorecer túnel carpiano. Embarazo: por retención de líquidos, algunas mujeres presentan hormigueo en manos por compresión de nervios en la muñeca. Te puede interesar: ¿Piernas hinchadas y dolor? Descubre si es trombosis y cómo actuar rápido Señales de alarma Acude a urgencias si el adormecimiento: Aparece de forma súbita en un solo lado del cuerpo (cara, brazo o pierna) o se acompaña de debilidad. Podría ser un evento vascular cerebral. Se acompaña de dificultad para hablar, ver, caminar o mantener el equilibrio. Viene con dolor en el pecho, falta de aire o sudor frío. Ocurre tras un golpe fuerte en cabeza, cuello o espalda. No se quita después de moverte y dura horas sin explicación. Ve a consulta médica pronto si: El síntoma se repite varias veces por semana. Hay pérdida progresiva de sensibilidad en pies o manos. Tienes diabetes, antecedentes familiares o sospecha de glucosa alta. El hormigueo interfiere con sueño o tareas diarias, como en túnel carpiano.  Que se te duerman las extremidades no siempre significa algo grave: en la mayoría de los casos se debe a presión por postura o falta de movimiento y se resuelve rápido al cambiar de posición.  Sin embargo, cuando el hormigueo es persistente, recurrente o se acompaña de pérdida de sensibilidad, puede estar relacionado con compresión crónica de nervios (como túnel carpiano o ciática), neuropatías periféricas —especialmente por diabetes— o deficiencias como la vitamina B12.  La clave está en observar duración, frecuencia y síntomas asociados: si el adormecimiento aparece de forma súbita en un solo lado, se acompaña de debilidad, dificultad para hablar o no mejora con movimiento, se considera una urgencia. Detectarlo a tiempo permite tratar la causa de fondo y evitar complicaciones. Contenidos Relacionados: ¿Te duele el brazo tras vacunarte? Esto es lo que tu cuerpo intenta decirte¿Piernas hinchadas y dolor? Descubre si es trombosis y cómo actuar rápidoNiños de entre 9 y 12 años con sobrepeso u obesidad sufren dolores en piernas y pies

¿Se te duermen manos o pies? Se llama Parestesia y estas son las causas más comunes

2025/11/29 07:23
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A casi todos nos ha pasado: se te duerme la mano, la pierna o los pies después de estar en una posición incómoda, y en unos minutos todo vuelve a la normalidad. Pero cuando ese hormigueo aparece con frecuencia, dura más de lo habitual o llega sin razón evidente, deja de ser un detalle menor. 

El adormecimiento de las extremidades —lo que médicamente se conoce como parestesia— puede ser una reacción pasajera del cuerpo, o una señal temprana de un problema nervioso, circulatorio o metabólico.

Te puede interesar: Calambres musculares: ¿por qué aparecen y cómo quitarlos fácilmente?

¿Qué significa que se te “duerman” las extremidades? 

De acuerdo con Cleveland Clinic, la parestesia es una sensación anormal que aparece cuando un nervio no está enviando bien la señal o cuando el flujo de sangre a esa zona baja por un rato. Es decir, no es que la extremidad “pierda vida”, sino que por unos momentos deja de sentir normal.

  1. Parestesia transitoria: dura poco y se quita al moverte. Pasa, por ejemplo, cuando te sientas con la pierna cruzada, te recargas sobre un brazo o te quedas dormido en mala postura. Se debe a presión temporal sobre nervios o vasos.
  2. Parestesia persistente: se repite con frecuencia o dura horas/días. Aquí ya no es solo “postura” y conviene buscar la causa médica, porque puede relacionarse con daño nervioso o enfermedades crónicas. 

Causas más comunes del adormecimiento

La razón más habitual para que se te duerma una extremidad es la compresión mecánica. En simple: te “aplastas” un nervio o frenas un poco la circulación sin darte cuenta.

Algunos escenarios típicos:

  • Piernas cruzadas mucho tiempo: comprimen nervios y vasos en muslo o rodilla; al cambiar de postura vuelve la sensibilidad.
  • Dormir con la muñeca doblada o el brazo bajo la cabeza: puede adormecer dedos o mano por presión sobre nervios del brazo.
  • Estar inmóvil demasiado rato: sentado en oficina, manejando o durante viajes largos; la sangre circula peor y el nervio se “queja”.

Te puede interesar: ¿Te duele el brazo tras vacunarte? Esto es lo que tu cuerpo intenta decirte

Cuando el hormigueo es señal de un problema de nervios

Si el entumecimiento se repite, dura más o aparece sin una postura evidente, es más probable que el origen sea neurológico. Los especialistas suelen agrupar estas causas en dos bloques:

1) Compresión crónica de nervios

Ocurre cuando un nervio está “atrapado” o presionado de forma constante por tendones, huesos o inflamación.

  • Síndrome del túnel carpiano: hormigueo en pulgar, índice y medio, muchas veces peor en la noche. Revisiones recientes señalan que la posición nocturna y los despertares por dolor/hormigueo son de los motivos más comunes por los que la gente consulta.
  • Ciática o hernia discal lumbar: adormecimiento que baja por glúteo y pierna, a veces con dolor que “corre” hasta el pie.
  • Compresión del nervio cubital (codo): dormidez en meñique y anular, sobre todo si flexionas o apoyas mucho el codo. 

2) Neuropatías periféricas

Son daños en nervios de manos, pies, brazos o piernas. Aquí el cuerpo no solo “se duerme”: pierde sensibilidad poco a poco o aparece dolor tipo ardor.

La causa número uno es la diabetes. Mayo Clinic explica que la neuropatía diabética puede afectar hasta a la mitad de las personas con diabetes y suele iniciar con hormigueo, entumecimiento o dolor en pies, piernas o manos.

Otras neuropatías se asocian con:

  • Consumo excesivo de alcohol
  • Enfermedades renales o autoinmunes
  • Medicamentos (por ejemplo, quimioterapia)
  • Infecciones
  • Déficits nutricionales

Problemas de circulación y otras causas médicas que también lo provocan

No todo hormigueo es “nervio”. A veces la raíz es vascular o metabólica:

  • Mala circulación periférica: sobre todo en piernas y pies; suele acompañarse de frío constante en las extremidades, calambres al caminar o cambios de coloración en la piel.
  • Déficit de vitamina B12: esta vitamina es esencial para la salud nerviosa. Su carencia puede provocar adormecimiento progresivo, debilidad o problemas de equilibrio. Un estudio de la UC San Francisco recuerdan que niveles bajos de B12 se relacionan con alteraciones neurológicas, incluso antes de que aparezca anemia evidente.
  • Anemia u otras carencias nutricionales: pueden generar sensación de entumecimiento por falta de oxigenación; normalmente se acompañan de cansancio extremo y palidez.
  • Problemas de tiroides: el hipotiroidismo se vincula con parestesias y puede favorecer túnel carpiano.
  • Embarazo: por retención de líquidos, algunas mujeres presentan hormigueo en manos por compresión de nervios en la muñeca.

Te puede interesar: ¿Piernas hinchadas y dolor? Descubre si es trombosis y cómo actuar rápido

Señales de alarma

Acude a urgencias si el adormecimiento:

  • Aparece de forma súbita en un solo lado del cuerpo (cara, brazo o pierna) o se acompaña de debilidad. Podría ser un evento vascular cerebral.
  • Se acompaña de dificultad para hablar, ver, caminar o mantener el equilibrio.
  • Viene con dolor en el pecho, falta de aire o sudor frío.
  • Ocurre tras un golpe fuerte en cabeza, cuello o espalda.
  • No se quita después de moverte y dura horas sin explicación.

Ve a consulta médica pronto si:

  • El síntoma se repite varias veces por semana.
  • Hay pérdida progresiva de sensibilidad en pies o manos.
  • Tienes diabetes, antecedentes familiares o sospecha de glucosa alta.
  • El hormigueo interfiere con sueño o tareas diarias, como en túnel carpiano. 

Que se te duerman las extremidades no siempre significa algo grave: en la mayoría de los casos se debe a presión por postura o falta de movimiento y se resuelve rápido al cambiar de posición. 

Sin embargo, cuando el hormigueo es persistente, recurrente o se acompaña de pérdida de sensibilidad, puede estar relacionado con compresión crónica de nervios (como túnel carpiano o ciática), neuropatías periféricas —especialmente por diabetes— o deficiencias como la vitamina B12. 

La clave está en observar duración, frecuencia y síntomas asociados: si el adormecimiento aparece de forma súbita en un solo lado, se acompaña de debilidad, dificultad para hablar o no mejora con movimiento, se considera una urgencia. Detectarlo a tiempo permite tratar la causa de fondo y evitar complicaciones.

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