El Segundo Tribunal Militar del Distrito Occidental condenó a cadena perpetua a los cuatro principales responsables del ataque perpetrado en marzo de 2024 contra la sala de conciertos Crocus City Hall, ubicada en las afueras de Moscú.
Los cuatro condenados son Shamsidin Fariduni, identificado como líder del grupo y supuesto miembro del Estado Islámico del Gran Jorasán (ISIS-K), junto a Dalerdzhon Mirzóyev, Murodali Rachabalizoda y Mujammadsobir Faízov, todos ciudadanos de Tayikistán.
La decisión judicial se conoció tras casi dos años de investigación y exime de toda responsabilidad a Ucrania, aunque el Kremlin había señalado inicialmente a ese país como instigador del atentado.
Abrieron fuego en la sala durante una presentación del grupo Picnic ante varios miles de personas. Las autoridades rusas informaron que el ataque causó 150 muertos y más de 600 heridos.
El tribunal determinó que los cuatro atacantes contaron con una red de apoyo integrada por otras 15 personas. 11 de ellas recibieron también condenas de cadena perpetua, mientras que las restantes cuatro cumplirán penas de entre 19 años y once meses y 22 años y medio.
Todos participaron en actividades logísticas, como la provisión de armas, municiones y dinero, así como en la organización previa y posterior al ataque.
Los condenados deberán pagar multas por un total de 990.000 rublos (unos USD 12.500) e indemnizar a las víctimas con 200 millones de rublos (aproximadamente USD 2,5 millones).
Los responsables del atentado inspeccionaron la sala Crocus City Hall y adquirieron tres fusiles automáticos Kaláshnikov, una pistola Makárov y más de 1.300 cartuchos, además de explosivos.
El 22 de marzo de 2024, irrumpieron en el recinto disparando y detonando artefactos explosivos, lo que provocó un incendio y el colapso parcial del techo, elevando el número de víctimas.
Tras el ataque, los autores intentaron huir hacia la frontera con Ucrania, pero fueron detenidos en la región de Briansk. Durante las audiencias, los principales acusados admitieron total o parcialmente su responsabilidad.
El atentado a la sala Crocus City Hall es considerado el acto terrorista más grave en Rusia desde el asalto a la escuela de Beslán en 2004, donde murieron 334 personas, más de la mitad niños.
Sobre el caso, la presidenta de la organización Madres de Beslán vinculó ambos sucesos y sostuvo que las autoridades rusas no aprendieron las lecciones necesarias tras la tragedia de hace más de veinte años.
La investigación concluyó que los autores actuaron en nombre de la filial afgana del Estado Islámico, conocida como ISKP (Estado Islámico Provincia de Jorasán), organización activa en Afganistán, Pakistán, Irán, India y el propio territorio ruso.
Las agencias de inteligencia de Estados Unidos habían advertido a Moscú sobre la posibilidad de un atentado de este grupo, que luego se atribuyó la autoría del ataque.
Durante las semanas posteriores al atentado, el gobierno de Vladímir Putin responsabilizó a los servicios secretos ucranianos y occidentales, aunque no presentó pruebas concretas.
Por su parte, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelensky, rechazó públicamente la acusación y calificó de “bestia enferma y cínica” al mandatario ruso por intentar vincular a Kiev con el atentado.
El juicio, iniciado en agosto de 2025, permitió reconstruir la actuación de la célula yihadista, la obtención de armamento y la logística que facilitó el acceso a la sala Crocus City Hall.
(Con información de EFE)


