El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se refirió nuevamente al episodio que protagonizaron el argentino Gianluca Prestianni y el brasileño Vinícius Junior en la Champions League y reforzó la postura del organismo contra el racismo. El dirigente sostuvo que, si un futbolista se cubre la boca para decir algo con contenido discriminatorio, debe ser expulsado. En una entrevista con el diario español AS, también habló del Mundial 2026, al que definió como “una fiesta”, y anticipó su favorito al título.
El cruce entre Prestianni, mediocampista argentino de Benfica, y Vinicius, delantero de Real Madrid, ocurrió durante el partido de ida del playoff de la Champions League en Lisboa. Tras el gol del brasileño, ambos mantuvieron una discusión en el centro del campo. El ex Vélez habló con la boca tapada y luego cubrió su rostro con la camiseta, lo que desató el reclamo del atacante del conjunto español ante el árbitro por un presunto insulto racista.
La UEFA suspendió a Prestianni por un encuentro y abrió una investigación que aún sigue en curso. En ese contexto, Infantino tomó el episodio como referencia para insistir con medidas más duras contra la discriminación. “El racismo no tiene lugar en el fútbol. Estamos en 2026 y no es posible discriminar a alguien por su procedencia”, señaló el presidente de la FIFA. Y añadió una definición directa sobre acciones como la del argentino: “Si un jugador se cubre la boca y dice algo, y eso tiene una consecuencia racista, obviamente debe ser expulsado”.
El dirigente suizo profundizó la idea con una reflexión que alude al gesto que desató la polémica. “No vale lo de taparse la boca. Si no tienes nada que ocultar, no te cubres la boca”, argumentó.
La discusión sobre ese tipo de conductas también llegó a los organismos que regulan las reglas del juego. La International Football Association Board (IFAB) analizó el tema en su última reunión y estudia la posibilidad de introducir un criterio más estricto para sancionar episodios de este tipo. La intención sería avanzar con una norma que permita actuar con mayor rapidez ante sospechas de insultos racistas en el campo, e incluso se evalúa prohibir que los jugadores insulten tapándose los labios con las manos o la camiseta. La iniciativa que, de aprobarse, se conocerá como “ley Prestianni”.
Infantino enmarcó esa iniciativa dentro de una política más amplia del organismo. “Tenemos que luchar con toda nuestra fuerza. El racismo es un problema de la sociedad, pero en el fútbol debemos resolverlo dentro del fútbol”, sostuvo.
El presidente, que cumple una década dirigiendo la FIFA, también planteó que, además de las sanciones, se debe avanzar en un cambio cultural. “Quizás también deberíamos pensar no solo en castigar, sino en permitir que quien haya hecho algo se disculpe. A veces alguien actúa en un momento de ira y luego pide perdón. En ese caso, la sanción podría ser diferente”, explicó.
Más allá de la polémica, el dirigente habló del gran evento del calendario: el Mundial 2026 que organizarán Estados Unidos, México y Canadá. Según anticipó, el torneo tendrá una expectativa sin precedentes. “El Mundial va a ser fantástico, fenomenal. En cuatro semanas tuvimos más de 500 millones de solicitudes de entradas. Tenemos casi siete millones disponibles, por lo que es algo impresionante”, señaló.
El torneo marcará una transformación histórica: será la primera Copa del Mundo con 48 selecciones y 104 partidos. Se disputará en 16 ciudades de tres países y, según Infantino, todos los estadios estarán llenos. “Será una fiesta total. Cuando se decía que en Estados Unidos el fútbol no tenía tanta consideración, eso ha cambiado. El mundo se va a detener para mirar este torneo”, afirmó.
Consultado por los favoritos, el presidente de la FIFA ubicó a España entre los principales candidatos al título, aunque evitó señalar un único aspirante. “La selección número uno del ranking tiene que ser favorita para la Copa del Mundo”, explicó.
Durante la charla también recordó a los jugadores que marcaron su infancia como aficionado. Mencionó al italiano Paolo Rossi, figura del Mundial de 1982, y Diego Maradona, a quien definió como “uno de los más grandes de todos los tiempos”. Entre los nombres más recientes destacó a Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, además de la generación española campeona del mundo en 2010.
En medio de esa mirada sobre el pasado y el futuro del fútbol, Infantino dejó claro que la lucha contra el racismo seguirá en el centro de la agenda del organismo. El caso que involucró a Prestianni y Vinicius, con repercusión mundial, volvió a colocar el tema en primer plano. Y para el presidente de la FIFA, episodios así obligan a actuar con mayor firmeza.
