La presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, recibió el miércoles al secretario estadounidense del Interior para una reunión enfocada en una cooperación "sin límites" en energía y minería.
La visita de dos días del secretario Doug Burgum a Caracas es la segunda de un miembro del gabinete del presidente Donald Trump desde que ordenó la incursión militar que derrocó a Nicolás Maduro.
Trump aplaudió más temprano el "gran trabajo" de Rodríguez, que dio un vuelco a la maltrechas relaciones con Washington.
"Agradezco al presidente Donald Trump la amable disposición de su gobierno para trabajar conjuntamente en una agenda que fortalezca la cooperación binacional en beneficio de los pueblos de Estados Unidos y Venezuela", respondió la presidenta en Telegram.
Rodríguez avanza en la reanudación de relaciones bilaterales, rotas en 2019. Impulsó una reforma a la ley de hidrocarburos para permitir una mayor participación privada y cedió control en el petróleo a Estados Unidos, promulgó una amnistía que ha excarcelado a cientos de presos políticos y avanza en una nueva legislación minera.
Estados Unidos mantiene un embargo al petróleo y oro de Venezuela.
Burgum es además responsable de del Consejo de Dominio Energético de Estados Unidos. Llegó a Caracas acompañado por representantes de al menos una docena de compañías mineras estadounidenses.
"Las oportunidades de colaboración y sinergia entre los dos países (...), de Venezuela y Estados Unidos, no tiene límites", declaró.
En paralelo Estados Unidos autorizó a una filial de American Airlines a reanudar vuelos directos a Venezuela por primera vez desde 2019.
La visita de Burgum sigue a la del secretario de Energía, Chris Wright, el 11 de febrero.
La presidenta indicó que impulsará una nueva ley de minería.
Seguirá a la reforma petrolera aprobada en enero que reduce el control estatal sobre la industria petrolera, cuya nacionalización de 1976 fue profundizada por el fallecido presidente Hugo Chávez (1999-2013).
El nuevo marco legal permite a empresas privadas explorar y operar campos petroleros, así como comercializar la producción sin participación del Estado. También relaja las condiciones para el pago de regalías e impuestos.
El presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, adelantó el lunes en una entrevista que la reforma minera permitirá "que empresas extranjeras grandes puedan entrar para la explotación" de estos minerales y "de las llamadas tierras raras".
Venezuela es un país rico en minerales como oro, diamante, bauxita y coltán.
La actividad está concentrada en un territorio de 112,000 km2 bautizado como Arco Minero, blanco de denuncias de ecocidio.
Ecologistas denuncian la expansión de la minería ilegal, cuyos estragos se ven reflejados en la contaminación de ríos y deforestación de bosques.
La explotación minera ha sido objeto además de críticas por el hermetismo que la recubre.
La ONG SOS Orinoco alertó de una reducción de 945,000 hectáreas de bosque desde el año 2000, de acuerdo con análisis de imágenes satelitales.
La visita de Burgum coincide además con el anuncio, el martes, de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) de la firma de nuevos contratos de suministro de petróleo y derivados para mercado estadounidense.
No precisó el monto, pero hasta ahora envió a Estados Unidos más de 80 millones de barriles de crudo venezolano, según Trump.
El nuevo suministro coincide además con temores de una posible disminución de la producción mundial a causa de la guerra en el Medio Oriente, que ya empujó los precios del petróleo a sus máximos en el último año y medio.

